Cambio de mentalidad

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Manuel Herrero
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Manuel Herrero

Manuel Herrero

Analista económico

La economía basada en un crecimiento ilimitado, en el consumismo masivo y en el libre mercantilismo tiene sus días contados. Según el informe bianual ‘Planeta Vivo 2014’, hecho público por el Fondo Mundial para la Naturaleza, junto a la Sociedad Zoológica de Londres, Red de la Huella Global y la Red de la Huella Hídrica, la ‘Huella Ecológica’, el medidor que pone en relación la superficie que requiere una economía para satisfacer su demanda de recursos naturales, desvela resultados preocupantes, espeluznantes.

El mundo en general consume lo que produce un planeta y medio, por poner un ejemplo más gráfico, cada año cortamos un árbol que tarda un año y medio en crecer. Los países mas ‘ricos’ tienen aún peor índice, si todo el mundo consumiera como España, harían falta 2,3 planetas de recursos; el peor, Qatar, 4,8 planetas, Corea, 2,5, y EEUU 3,9. Como se ve, no podemos mantener este sistema económico mucho tiempo, hay que plantearse un sistema menos agresivo con nuestro entorno, porque sencillamente nos estamos quedamos sin él.

Además, al globalizarse el sistema económico, los propietarios de las empresas productivas se han difuminado y el entramado de sociedades globales ha alejado a los dueños de los medios de producción de sus trabajadores y del territorio que usa, los utiliza como meros elementos de su cadena de generación de beneficios, a los que abandona cuando se acaban sus recursos o los encuentra más baratos. El valor añadido que han generado además, en su mayor parte, no se ha quedado en esos territorios sino que ha ido muy lejos de éstos, desentendiéndose de aspectos como la reparación del medio ambiente dañado o el bienestar de sus trabajadores.

Asimismo, la mecanización, la robotización, avanza imparable, algunos estudios estiman que más del 45% del trabajo actual es sustituible por maquinaria a corto plazo.

Con estos condicionantes podemos plantearnos ya como NO debe ser nuestra economía futura y podemos avanzar algunas de las condiciones que sí debe tener para sobrevivir.

Lo primero que debemos hacer es descartar esas inversiones milagrosas que prometen miles de empleos y beneficios extraordinarios. Para que el desarrollo económico sea sostenido y permanente deberá versar sobre potencialidades físicas y sociales de nuestra zona, claro está, pero regida con el mimo de quien sabe que no son eternas e inagotables, que deben cuidarse con mimo, y eso sólo lo pueden garantizar las empresas que estén íntimamente y lealmente ligadas al territorio y a la gente donde se desarrolla, por eso, lo que fundamentalmente debe cambiar es la forma de la empresa y la filosofía de producción. Un entramado de empresas así también propiciaría que el valor añadido de su producción redundara en la población en la que se radica, consiguiendo con ello un efecto multiplicador de nuestra economía, lo que permitiría a su vez un sector público potente, capaz de acometer políticas dirigidas a garantizar las necesidades de una población, que se prevé cada vez más numerosa y desocupada. Porque ése será uno de los mayores retos para afrontar en un futuro a medio plazo.

Pero para que esas medidas tengan éxito, un gobierno territorial como el andaluz, deberá dotarse de herramientas capaces de sustentarlas, promoverlas. Un sistema financiero público que no se rija por el exclusivo fin del beneficio económico propio y que fomente la especulación frente a la economía real; un sistema de transportes y logístico público que canalice la producción y evite la especulación alimentaria, el sobrecoste y unos precios en origen claramente deficitarios; una administración transparente, ágil y eficaz más cercana a los problemas del ciudadano y más dificil de corromper; un sistema fiscal realmente progresivo y justo y, el eje fundamental, no tendremos futuro si nuestro sistema de enseñanza está dirigido a crear elementos de una cadena de producción. Es imprescindible crear unos individuos sensibles y críticos con su entorno, dispuestos a poner su talento en cooperar para lograr un progreso sostenible.

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