Cómo hacer una buena crítica constructiva

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Víctor Pacheco. El Entrenador

Hacer una crítica constructiva significa señalar los errores o problemas observados en otra persona con la intención positiva de ayudarle, proponiendo soluciones correctivas y preventivas por el bien común.

Evidentemente se trata de una habilidad compleja porque depende de dos factores. El primero es la capacidad de comunicación de quien hace la crítica. En nuestra educación profesional normalmente no se aborda este tipo de situaciones, nos falta preparación. En consecuencia, nos resulta incómodo exponer los fallos del otro porque se corre el riesgo de expresarnos mal, de hacerle daño o que reaccione negativamente y entremos en conflicto. El miedo a estos peligros es el obstáculo clave que afecta a nuestra capacidad de comunicación y exige una preparación previa tanto del mensaje como de las formas. Improvisar o hablar en caliente no es lo más recomendable. Es muy importante no juzgar a la persona sino a su comportamiento.

Es muy diferente decir que eres un tonto a que has hecho una tontería.

El segundo factor de complejidad es la predisposición de la otra persona. Normalmente nuestro ego nos resta humildad y hace que de forma natural reaccionemos en modo defensivo frente a una crítica aunque sea constructiva. Esta actitud genera la reacción de no escuchar, de echar balones fuera antes que hacer autocrítica con el ánimo de mejorar.

Así las cosas, siempre hay herramientas que nos pueden facilitar las cosas. A continuación comparto contigo una fórmula para expresar la crítica constructiva, que bien utilizada resulta muy efectiva para lograr una buena predisposición en la otra persona. La fórmula es el YO SIENTO + YO NECESITO + EL BENEFICIO MUTUO.

Pongamos un caso práctico a modo de ejemplo. Imagina que te cuentan que un compañero de trabajo te está criticando a tus espaldas. Cuando te enteras de la noticia lo normal es que te enfades y vayas a buscar a esa persona para aclarar la situación. Con el enfado podrías empezar con: me he enterado por ahí que me estás criticando. Simplemente con esa frase para comenzar, la otra persona, aunque sea consciente de su error, se cerrará en banda, negará la acusación y tratará de defenderse. Más que un diálogo es muy probable que la conversación se convierta en una discusión con consecuencias negativas para los dos.

Si aplicamos la fórmula podría quedar algo así: (yo siento) hola fulanito, quería comentarte que me siento muy decepcionado contigo porque me han dicho que estás hablando de mi a mis espaldas; pensaba que había confianza entre nosotros; (yo necesito) te ruego que a partir de ahora, frente a cualquier malentendido, por favor, ten la confianza de venir a hablarlo conmigo en el momento para aclarar la situación; (el beneficio mutuo) si lo hacemos así, conseguiremos resolver los problemas rápidamente, sin involucrar a otras personas y estaremos mejor entre nosotros, etc. Lo mejor de ese guion es que al comenzar hablando de mí, de cómo me siento por lo que ha pasado, no genera una reacción defensiva en el otro, sino que despierta su atención e interés por escuchar más.

Te recalco una cosa, esto no es una fórmula mágica. Es más bien una habilidad que se desarrolla con la práctica y que requiere de esfuerzo para adaptarla a cada situación y a tu forma de expresarte. Ahora bien, si la desarrollas, estarás potenciando una actitud madura, responsable y de respeto hacia los demás. Una habilidad de enorme valor porque construye lealtad, amistad, confianza y fomenta relaciones fuertes y sanas. Una habilidad indispensable para el éxito profesional y personal.

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