Dos situaciones que queman al personal en la hostelería

Víctor Pacheco. El entrenador de emociones

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Víctor Pacheco

La hostelería es uno de los sectores más sacrificados que he conocido no solo por la cantidad de horas de trabajo que requiere el negocio a diario, fines de semana y festivos sino que además las jornadas laborales tienen horarios que dificultan la conciliación con la vida familiar. Esta peculiaridad hace que los profesionales de este sector pasen más tiempo con sus compañeros de trabajo que con su propia familia, por lo tanto si no se gestiona bien al equipo y el ambiente de trabajo los conflictos estarán a la orden del día.

En esta ocasión voy a compartir contigo dos de las situaciones más comunes que encuentro en estos negocios que afectan gravemente a la motivación y por lo tanto a la productividad, rendimiento y fidelización de los trabajadores.

Falta de descanso

Es una de las quejas más habituales y no les falta razón. En muchos restaurantes solo se descansa un día a la semana y que te toque en el fin de semana es como un premio de la lotería. Pasar tantas horas de trabajo sin apenas tiempo para descansar, desconectar o estar con la familia va quemando poco a poco a las personas. Si además, por una mala gestión de la organización de los turnos, muchas veces no saben cuándo podrán disfrutar de su día libre hasta el día antes, apenas pueden organizar su vida personal para compatibilizarla con la familia, y esta situación acaba pasando factura también en su vida privada. Si por último, el camarero, cocinero o profesional de la limpieza, como pasa a menudo, no siente vocación por su trabajo sino que es algo que hace para ganarse la vida, tendrá aún menos capacidad de resistencia de estas duras condiciones y tiende a quemarse más rápidamente. Se trata por lo tanto de un tema muy sensible y que requiere de una planificación y gestión descansos muy optimizada para facilitar y promover la conciliación familiar de los trabajadores. Los estudios demuestran que cuanto más descanso se facilita, más productivos, a gusto y felices trabajan los profesionales.

Desigualdad salarial

Que dos personas de la misma categoría profesional con el mismo horario y trabajo tengan sueldos distintos no es una cuestión específica de la hostelería, ocurre en todas las actividades económicas y tiene múltiples causas, la mayoría comprensibles. Sucede muchas veces porque los salarios se negocian de forma personalizada con cada trabajador en función de la situación de la empresa en el momento, la experiencia y reputación del profesional. Se llegan a negociar incluso privilegios o condiciones especiales para impulsar la motivación del nuevo candidato. La consecuencia negativa de esta práctica es que genera desigualdad salarial en el mismo rango, y si dos hacen lo mismo, con la misma calidad y rendimiento, pero uno cobra más que otro, ya tienes un conflicto servido, por valorarse como una situación injusta por el trabajador, lo que merma su motivación. Peor aún, cuando me encuentro que las personas que cobran más hacen todavía menos que el resto, lo cual no solo los desmotiva, sino que hace que estos trabajen menos para equiparar su carga de trabajo con su salario.

En definitiva, una fuente de piques, recelos y tensiones, que divide al personal, destruye el compañerismo y promueve una riada de problemas diarios que hacen perder tiempo, dinero y clientes al negocio.

Este problema se puede evitar perfectamente con una política salarial bien diseñada, que estructure los salarios fijos en base a criterios profesionales, y contemple la retribución variable, incentivos o premios en base al rendimiento y méritos profesionales.

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