El poder de las creencias

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Jose-Luis-AyalaJ. Luis Ayala

Terapeuta

Las creencias ejercen una poderosa influencia sobre nuestra vida. Por otra parte son difíciles de cambiar por medio de las normas tradicionales de pensamiento lógico o racional.

El saber popular nos ha enseñado que cuando alguien está convencido de que puede hacer algo terminara consiguiéndolo si o si, pero si el convencimiento es de lo contrario, o sea de que no lo conseguirá, nada ni nadie lo convencerá de que puede hacerlo. Lamentablemente esto se puede reflejar en cualquier aspecto de la vida, por ejemplo si en temas de salud el paciente repite frases del tipo “ya es demasiado tarde…”, “de todos modos no hay nada que yo pueda hacer…”,”soy una víctima…”,”me ha tocado a mi…” estas afirmaciones limitan de forma considerable los recursos de la persona a la hora de superar dicha enfermedad.

Nuestras creencias sobre nosotros mismos, así como sobre lo que es posible en el mundo a nuestro alrededor, influyen con fuerza en la eficacia con la que nos desenvolvemos en todas las facetas de nuestra vida. Cada uno de nosotros tiene creencias que actúan como recursos, junto con otras que nos limitan.

Un estudio demostró el poder de las creencias, un grupo de niños de inteligencia media fue dividido a su vez en dos grupos de igual número, uno de los grupos fue asignado a un profesor al que se le dijo que sus alumnos eran superdotados, mientras que el otro grupo se le asigno a un profesor al que se le dijo que era un grupo de alumnos lentos, al final del curso el grupo de estudiantes tratados como “genios” había mejorado la nota media, mientras que los tratados como lentos habían empeorado la nota media, es decir que las creencias de los profesores habían afectado la capacidad de aprendizaje de sus alumnos.

Efectivamente, nuestras creencias pueden moldear, afectar e incluso determinar nuestro grado de inteligencia, nuestra salud, nuestras relaciones, nuestra creatividad, e incluso nuestro nivel de felicidad o éxito personal. Muchas de estas creencias nos fueron implantadas en la infancia por padres, maestros, entorno social y medios de comunicación, mucho antes de que fuéramos conscientes de su impacto o de que pudiésemos decidir sobre ellas.

En programación neurolingüística trabajamos transformando las creencias limitadoras, expandiendo y enriqueciendo nuestro modelo del mundo y de esta forma percibimos con mayor claridad nuestra identidad y nuestra misión.

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