El relevo generacional

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Antonio López-triviño Junco

Abogado y consultor de Empresas Familiares

antoniolopez.consultor@gmail.com

Si en anteriores artículos hemos considerado que el requisito esencial para definir a una empresa como familiar es el deseo de los fundadores de transmitir la empresa a las siguientes generaciones junto con el deseo de éstas en su continuación, es básico en las empresas familiares organizar de forma adecuada el relevo generacional.

No obstante este aspecto tan fundamental, en el estudio realizado por las Cátedras de Empresa Familiar de las Universidades andaluzas sobre las Empresas Familiares de nuestra Comunidad, sólo una de cada dos se han planteado el relevo generacional.

Llama la atención este resultado porque para la mitad de las familias andaluzas encuestadas parece que el relevo generacional tendrá lugar “porque sí”, por un proceso natural, normalmente por el fallecimiento del fundador o por una enfermedad grave, no porque se haya planificado. Craso error: la sucesión debe ser un proceso y no un suceso.

Por tanto, es fundamental tener en cuenta algo que normalmente a los fundadores no se les pasa por la cabeza: anticiparse y preparar no sólo el relevo de la gestión de la empresa sino también el relevo en la familia (liderazgo familiar) y en la propiedad (optimización fiscal del coste de su transmisión).

Respecto a la planificación creo que lo más importante que tiene que pensar el fundador es la fecha de “jubilación” (y recordad, jubilación viene de júbilo), para a partir de ahí proyectar correctamente su relevo.

Lo ideal es planificar el proceso de relevo generacional con una antelación de cinco o siete años a la fecha de retiro del fundador para, en ese plazo, adquirir la formación y la experiencia necesaria para el puesto que los sucesores vayan a desempeñar.

Por consiguiente es fundamental NO retrasar de forma innecesaria la sucesión. Si no se establece una fecha de relevo, se retrasa la organización y la estrategia de la empresa. Aquí estamos, en palabras de la Asociación Andaluza de la Empresa Familiar ante el síndrome del “Príncipe Carlos de Inglaterra”. ¿Alguien piensa que va a reinar algún día? ¿Cuántos “príncipes Carlos” hay en las empresas familiares?
Cuiden y “mimen” el relevo generacional en sus empresas. Es el mayor acto de generosidad que pueden hacer a “su” familia empresaria

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