El Tomate abre una nueva vía de agua

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Juan Manuel ReynaDesde La Janda

Juan Manuel ReinaPeriodista

En la taberna del puerto de la Albufera, en Barbate, una gran fotografía preside el salón principal. La imagen, en blanco y negro, nos ‘habla’ de la que fue (años 70) una de las grandes épocas para el sector pesquero local, con cientos de embarcaciones amarradas entre sí a un puerto del que a diario salía mercancía suficiente para abastecer las demandas de un gran número de mercados.

Acostumbrada en los últimos tiempos a ‘escuchar’ los lamentos de los pescadores que jornada tras jornada comparten tertulia, esta impactante imagen contrasta ahora con esa otra, la real, la que se observa a través de un gran ventanal anexo y que nos traslada a un puerto casi desierto y con la moral de quienes lo emplean y transitan por los suelos. Un ánimo que, como si de una nueva broma de mal gusto se tratase, viene sufriendo en los últimos meses un proceso erosivo acelerado motivado por la incertidumbre con la que se ha envuelto el acuerdo de pesca entre Marruecos y la UE. Y es que lo que gran parte del sector veía como una tabla de salvación se ha convertido en una pesadilla pilotada por quienes, pese a pactar un ‘botín’ de 40 millones de euros por 4 años de capturas, ahora buscan réditos (precio del tomate) que nada tienen que ver con la pesca.

No obstante, lo verdaderamente lamentable es la incapacidad que viene mostrando ese gran aparato llamado Europa. El mismo que, desde hace años, viene dando palos de ciego con una ordenación pesquera que, lejos de empujar, está dejando herido de muerte al sector comarcal con políticas tan poco efectivas como la modernización de la flota o la limitación de la cuota de capturas del atún. En definitiva, palos y más palos a un sector del que, para su desgracia, depende gran parte de la comarca y, muy en especial, Barbate, con servidumbres que afectan al 80% de su territorio.

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