Equivocaciones más comunes en el relevo generacional

Antonio López-triviño junco

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Abogado y consultor de Empresas Familiares

antoniolopez.consultor@gmail.com

Como indicábamos en el artículo anterior es fundamental “mimar” la sucesión en la Empresa Familiar. Siguiendo a mi querido profesor y maestro don José Javier Rodríguez Alcaide, durante años director de la Cátedra de Empresa Familiar de la Universidad de Córdoba, las equivocaciones más habituales en las empresas familiares serían:
– No comprender las diferencias entre la PROPIEDAD y la DIRECCION en la empresa
La propiedad es una cuestión de apellido y viene dada por la condición de familiar del sucesor, mientras que la dirección es cuestión de talento, hay que ganarla y es cuestión de formación.

¿Cómo evitaríamos esta equivocación? Desarrollando una CULTURA DEL MERITO (Tanto rindes tanto vales). Sin ella los incompetentes ocupan cargos de dirección. En la empresa no hay igualdad: Hay JERARQUIA, DISCIPLINA Y CONTRIBUCION
– Considerar la sucesión como una obligación con el pasado y NO UNA OPORTUNIDAD PARA EL FUTURO
Es un error querer que los hijos entren en el negocio con el único fin de continuar la historia de la familia y es un error de los hijos no mostrar ante los padres sus enfoques diferentes si entran a trabajar en el negocio
– No se sabe transmitir la ORIENTACION EMPRESARIAL
Creer que la capacidad empresarial es algo innato y formar a los hijos no es importante. El fundador piensa que su “ADN” empresarial se va a transmitir a sus hijos por el solo hecho del nacimiento.

¿Cómo lo solucionaríamos?: Con un proyecto empresarial válido y con contenido innovador y con la presencia de un líder motivado y con capacidades. Hay que pasar del modelo de «dinastía», donde el fundador es el “jefe” de todo, al modelo de «familia empresaria», PROFESIONALIZANDO la empresa y la familia.
– Considerar el relevo como un ACONTECIMIENTO Y NO COMO UN PROCESO
Si no se considera el relevo a una fecha fija, se retrasa la organización y la estrategia de la empresa y los hijos se acomodan y no se hacen responsables. (síndrome del “Príncipe Carlos de Inglaterra” ¿reinará alguna vez?). Eso le ocurre a numerosos sucesores de las empresas familiares.

Como ya hemos dicho en alguna ocasión hay que organizar la sucesión con una antigüedad mínima de CINCO A DIEZ AÑOS.

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