“La arquitectura debe ser entendida de una forma multidisciplinar, en equipo”

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Rafael Otero posa en el patio de la Escuela de Ingenieros de Puerto Real, uno de sus proyectos más destacados. Foto: JC Sánchez
Rafael Otero posa en el patio de la Escuela de Ingenieros de Puerto Real, uno de sus proyectos más destacados. Foto: JC Sánchez
Rafael Otero posa en el patio de la Escuela de Ingenieros de Puerto Real, uno de sus proyectos más destacados. Foto: JC Sánchez
Rafael Otero posa en el patio de la Escuela de Ingenieros de Puerto Real, uno de sus proyectos más destacados. Foto: JC Sánchez

RAFAEL OTERO

Entre sus grandes proyectos, Rafael Otero atesora la restauración del Gran Teatro Falla

J.M.Reina

CÁDIZ.- Artífice de un gran número de proyectos que, a lo largo de las últimas décadas, han contribuido de forma fundamental a dibujar el paisaje, siempre arriesgado, de ciudades históricas como la propia Cádiz o a poner en valor edificios tan singulares y de tanta carga sentimental y cultural como el Gran Teatro Falla, Rafael Otero sigue siendo uno de los grandes referentes de la arquitectura gaditana y andaluza.

Hay quienes han destacado de su extenso y reconocido trabajo su gran capacidad para, huyendo de toda exhibición y alarde, lograr una perfecta comunión entre sus proyectos y el paisaje, ¿responde esto a una forma de entender la arquitectura?
La arquitectura es compromiso y el compromiso es extensivo al ejercicio de un oficio con responsabilidad. La reunión de proyecto y paisaje, proyecto y ciudad es proyecto y arquitectura, es casi la única forma de inicar y finalizar un trabajo. Es cierto que estoy muy cercano a esta forma de trabajar. Intentarlo es uno de los obligados ejercicios del trabajo de arquitecto. Arquitectura y lugar o paisaje deben ir juntos. No existe la traslación de un modelo a cualquier sitio, sería una observación. La exhibición en arquitectura ‘tan cercana de la política’ debe ser una práctica deleznable, sin dudas, a desechar.

¿Cree que el arquitecto está irreversiblemente marcado por el lugar, la historia, las luces y los paisajes del entorno en el que nace?
El arquitecto está marcado por el inicio de una historia, desde su nacimiento, pero no es el único factor que influye en su trabajo. También lo marca su formación, estudios y, muy significativamente, el hecho de viajar, de ver mundo, conocer otras historias, paisajes, ciudades y personas. Todas estas experiencias rezan las verdades puntuales para el ejercicio de su trabajo. Muy importante también la disciplina y el rigor.

¿Es cierto aquello de que los edificios tienen alma, defínalo?
Me parece difícil pensar en el ‘alma’ de los edifios, más aún definirlo. Podría asimilar ‘alma’ a ese espíritu propio que hace diferente a un edificio de otro. No solo en su interior, ya que no lo vemos. Ese espíritu está en convertir una cosa como un todo, no existen elementos más importantes. El espíritu puede que que esté ahí, en ese hilo de unión.

¿De dónde parte su vocación y quién y por qué han marcado su vocación y su forma de entender la arquitectura?
Mi vocación creo que nace de un interés durante mi infancia por el arte en diferentes campos, principalmente la fotografía, con la que jugaba desde pequeño y me hizo mirón-observador del entorno. La vocación, si existe, es en un pequeño porcentaje. Se hace con el estudio y el interés por las disciplinas. Es difícil, todos podríamos ser o trajabar en otras cosas; quizás lo haríamos de forma parecida, de ahí el rigor, la disciplina, el afán por el aprendizaje.
Su trayectoria está marcada por infinidad de proyectos con fines muy distintos (sociales, culturales, comerciales, etc.), ¿dónde se ha encontrado más cómodo, más realizado y por qué?
Afortunadamente son bastantes los proyectos afrontados, unos realizados y otros no. Tengo la costumbre de decir que no existe encargo pequeño, todos tienen su interés, pero tengo especial agrado sobre los proyectos comprometidos. Compromiso con la ciudad y con el paisaje. Intentar el equilibrio para su resultado final. La suerte de trabajar en una ciudad de la calidad de Cádiz marca en tu forma de atender y entender muchos aspectos. Igualmente, la cercanía con el mar, tenerlo como la fachada de enfrente, estar rodeado de mar. Desde la restauración (Teatro Falla, Villamarta…) a obras nuevas (edificios institucionales de la Junta, Tesorería General de la Seguridad Social…),todos, al menos para mí, tienen una constante, que es la dificultad de afrontarlos y finalizarlos.

Dirección Provincial de la Seguridad Social, obra de Otero. Foto: EI
Dirección Provincial de la Seguridad Social, obra de Otero. Foto: EI

Usted ha participado en actuaciones tan emblemáticas como la desarrollada en el Gran Teatro Falla y en otras muchas que, en el fondo, han supuesto intervenir en edificios de otros arquitectos que, además, son parte del patrimonio de una ciudad, ¿qué supone esto, se experimenta, si cabe, una mayor responsabilidad?
La suerte de poder trabajar en la restauración del Gran Teatro Falla con el arquitecto José Antonio Carbajal fue una experiencia única. Como la mayoría de los teatros en esa época, había ‘sobrevivido’ como sala de cine. Esto y tantos años lo dejó, como a otros, en la ruina física. No obstante, fue una obra muy agradecida en todos los sentidos, incluídos obtener en 1990 el Premio Andalucía de Cultra – Defensa del Patrimonio Artístico por la Restauración del Gran Teatro Falla. Asimismo, cabe resaltar la obra realizada con el gran arquitecto Álvaro Siza, viviendas sociales en el Campo del Sur, en Cádiz.
Con la explosión de la burbuja inmobiliaria, la arquitectura ha sufrido un duro varapalo, ¿cómo vive y analiza este momento y hacia dónde cree que debería enfocar sus fuerzas?
La influencia de la actual crisis en la construcción ha sido fatal. La mayoría de los estudios han tenido que cerrar o irse fuera del país o cambiar sus formas de trabajar.
Como arquitecto tengo la certeza de que las cosas nunca volverán a ser como en los tiempos de la ‘burbuja’. ‘Burbuja’ que fue una ‘locura’ por denominarla de alguna forma.
Personalmente, siempre he pensado que la profesión de arquitecto se ha ejercido mal, se ha entendido como una profesión unipersonal, cuando lo mínimo es entenderla como un equipo, un estudio multidisciplinar de arquitectos, ingenieros…
Siempre he estado más cercano al encargo público, por ser concursos que ganaba. Esperar que poco a poco y con orden fluya el trabajo y atenderlo.

¿Qué proyecto o proyectos tiene en su mente que aún no ha podido desarrollar?
Serían muchos, quizás la suerte de tener encargos internacionales. Hay proyectos como la Torre Multiusos de Algeciras que, desgraciadamente, no han podido ser. Me duele especialmente que no llegara a buen final, después de un concurso muy competido y de gran trascendencia.

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