“La campaña de capturas ha sido excelente; el futuro sigue plagado de incertidumbres”

DIEGO CRESPO  Presidente de la OPP-51  “La calidad de los emplares de atún capturados esta campaña es  sashimi, por encima de la extra”

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CÁDIZ.- Tras dos intensos meses de faena, las almadrabas de la comarca de La Janda afrontan la última tarea de la campaña en la mar, la leva del arte. Las anclas y redes que, como desde hace siglos, han servido para capturar a los gigantes de plata, son elevadas y transportadas de nuevo a los muelles de Tarifa, Barbate y Conil, donde vivirán su particular letargo hasta la próxima campaña.

En general, según destaca Diego Crespo, presidente de la OPP-51, las sensaciones son positivas tanto por la calidad como por la cantidad de atunes rojos; pero, eso sí, como viene ocurriendo desde 2006, los almadraberos de La Janda afrontan el ocaso de la campaña con las mismas y angustiosas incertidumbres sobre su futuro.

A la espera de cuadrar las cuentas, ¿qué balance hace de la campaña de capturas que acaba de finalizar?
La verdad es que positivo en lo que a las capturas y la calidad de las mismas se refiere. Tal y como viene sucediendo desde hace unos años, desde que iniciamos la campaña los atunes no han dejado de copar el arte.

Esta masiva presencia de ejemplares, incluso, nos ha obligado a cerrar el arte para evitar la entrada y, con ello, tener que estar abriendo constantemente el copo para liberarlos por las restricciones de cuota que padecemos.

Es decir, entiendo que no se puede poner en duda la recuperación de la especie.
Negarlo sería ridículo. Los bancos de atunes son cada vez más numerosos y, tal y como han reconocido los miembros de la propia Comisión de Pesca de Europa, las almadrabas son las mejores ‘herramientas’ para certificar que, afortunadamente y tras años de sacrificio, la recuperación es un hecho objetivo que no admite discusión alguna.

En lo que a calidad de los ejemplares capturados se refiere, ¿cómo la definiría?

Tal y como se ha podido comprobar en los mercados, bares y resturantes, así como en los distintos festejos gastronómicos realizados en torno al atún de almadraba, la calidad ha sido ‘sashimi’, es decir: por encima de la calidad extra.

Una calidad que, según parece está suscitando cada día más el interés por el atún de almadraba de nuevos mercados.

Así es. Cada día recibimos un mayor número de pedidos de otros mercados, de forma muy especial del nacional, lo que ha provocado que, si antes el 95% iba destinado prácticamente al mercado japonés, ahora ese porcentaje se sitúa en torno al 70%. Un porcentaje que, entendemos, seguirá bajando.

Además, esto está provocando que cada día se conozca más y mejor la excelente calidad de nuestro producto y que, en consecuencia, aparezcan nuevos clientes.

No obstante, como se suele decir, la alegría nunca es completa y las almadrabas siguen sufriendo duras restricciones.

Esa, desde hace años, es la cruz de nuestro sector. Un obstáculo que, pese a que nadie cuestiona que somos el arte más sostenible y respetuosa que existe y que, además, la recuperación de la especie ya es un hecho, seguimos sin salvar, lo que ha puesto al sector contra las cuerdas y, sin ir más lejos, este año ha provocado que los almadraberos de Tarifa se hayan descolgado del convenio.

No hay que olvidar que el 70% de los costes de la actividad se circunscribe al capítulo de gastos por sueldos del personal, Seguridad Social, etcétera.

Lamentablemente, esto solo se podrá solucionar si, de una vez por todas, se reconoce el valor de las almadrabas y, con ello, se garantiza la viabilidad de un sector que, no olvidemos, más allá de un recurso pesquero es un enorme atractivo turístico, cultural, etc. de los pueblos costeros de esta zona del litoral, con grandes posibilidades para la generación de riqueza y empleo.

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