La construcción con ‘sangre’ entra

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Juan Manuel Reina
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Juan Manuel Reina

Coordidanor de publicaciones

Aprendidos y pagados los vicios de un pasado de excesos, Administración y sector apuestan por la sostenibilidad como elemento necesario de futuro

Comenta Emilio Corbacho, nuevo presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de la Construcción, que de aquí, de la crisis económica y de empleo en la que nos encontramos aún inmersos, no salimos sino es de la mano de la construcción. Una afirmación que, por extraño o raro que pueda parecer -no hay que olvidar que por ella, por la desmesurada ambición que provocó en muchos y la usura de otros, nos vemos hoy en este punto del camino-, se antoja una de esas verdades incuestionables, de las llamadas de libro, con cierto tinte dogmático.

Y es que, como diría Aristóteles, la verdad no depende de ningún factor subjetivo. “La verdad es y es objetiva”. Y en el “es” objetivo de la construcción las cifras, apabullantes, hablan por sí solas y atestiguan que con su caída la economía regional y provincial quedó malherida; que contribuyó, como ningún otro sector, a la sangría del desempleo y que, lo que no es menos importante, dejó fuera de ‘circulación’, prácticamente desahuciados, a un importante sector de la población que se entregó a ella desde muy joven. Trabajadores, en su mayoría con más de 45 años, a los que ya ses le ha hecho algo tarde para competir en un mercado de trabajo marcado por un importante nivel de conocimiento y un colectivo de ‘ofertantes’ a niveles históricos.

Es por ello que sí, que es cierto que en una provincia con un nivel industrial titubeante, con un sector primario venido a menos y otro turístico sujeto a las ‘cadenas’ de la estacionalidad es necesario, obligado, que la construcción vuelva a tener protagonismo.

Un papel, eso sí, que, desde la debida y responsable reflexión política y sectorial, a distar mucho del que jugase hasta 2007, cuando la burbuja inmobiliaria, alimentada hasta límites insospechados y auspiciada por la previa liberalización del suelo, explotó, cobrándose a miles de trabajadores y empresas. Sin olvidar, no menos importante, la complicada herencia a nivel medioambiental, urbanístico y paisajístico.

Afortunadamente, en esta línea de responsabilidad parece estar el discurso de empresarios, sindicatos y Junta de Andalucía, quienes, de forma consensuada, han pactado un plan en favor de la construcción. Un proyecto que, bajo el apellido ‘sostenible’, está encaminado a reactivar el sector y que, en un mercado saturado de viviendas -en un buen número incomprensiblemente vacías y en proceso de deterioro-, fija su mirada en áreas tan importantes como la rehabilitación o el desarrollo de actuaciones en favor del ahorro energético, etc.

Una estrategia que, aunque en modo alguno reportará los niveles de riqueza y empleo previos a 2007, ha de servir para reactivar un sector del que, aún hoy, existe una fuerte dependencia económica y laboral.

Una nueva forma de entender la construcción desde un punto de vista más real y perdurable en el tiempo que, además, debe articular planes de formación para volver a situar en la senda del futuro a esos cientos y cientros de trabajadores de avanzada edad que se enfrentan a un nuevo escenario marcado por la especialización y en el que, cada vez más, van a tener un importante peso las tecnologías.

Como se suele decir, la letra, aunque sea con ‘sangre’ (destrucción de miles de puestos de trabajo, desaparición de empresas, etc.) entra. Y, desgraciadamente, en el caso de la provincia ha sido. Por tanto, ahora, quizás más que nunca, toca ser coherentes, constantes, responsables e imaginativos para que la nueva etapa que afronta la construcción se libre de fantasmas y sea un valor seguro de futuro en el que refugiarse.

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