Según recoge en el protocolo rubricado por la Junta de Andalucía, Navantia, Airbus Defense & Space, Airbus Operations, la Fundación Hélice, el Clúster Marítimo Naval de Cádiz y la Universidad de Cádiz, la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía será la encargada de realizar la inversión inicial, la construcción de la infraestructura y el equipamiento.

Asimismo, garantizará el acceso al centro de todo el tejido empresarial interesado, contando con el asesoramiento técnico y estratégico de los principales representantes de los sectores naval y aeronáutico de Andalucía.

Por lo que a la financiación se refiere, el protocolo plantea la configuración de un modelo económico en el que la propia actividad del Centro de Fabricación Avanzada sea un elemento de obtención de ingresos y recursos provenientes del tejido empresarial.

Según el grado de uso de las instalaciones por parte de las empresas aeronáuticas y navales, se definirán tres categorías: ‘Miembros principales’ (los que comprometan la mayor parte de las infraestructuras, instalaciones y equipamiento del centro bajo pago de un canon), ‘Miembros colaboradores’ (los que comprometan parte relevante del centro, también bajo canon) y , por último, ‘Miembros benefactores (entidades que, indistintamente de su uso del centro, sea relevante que se comprometan con el proyecto).

Para la articulación de la colaboración público privada, el protocolo contempla la creación de grupos de trabajo que permitirán la elaboración de estrategias, propondrán líneas tecnológicas adecuadas a las necesidades del sector y nuevas líneas de actuación o modificaciones de las existentes.

Cabe destacar que el Centro de Innovación en Tecnologías de Fabricación Avanzada de la provincia de Cádiz es un proyecto piloto, de carácter estratégico, que servirá de referencia a futuros proyectos dirigidos a mejorar la competitividad de la industria aeronáutica andaluza, así como posicionar a Andalucía como región competitiva para invertir e investigar en este campo.

Una apuesta en favor del desarrollo y el empleo.

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