La Janda y Tarifa festejan la llegada de los gigantes de plata

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Las almadraberas han visto anclado su tope de capturas en 657 toneladas. Foto: Cedida Borja Benjumeda
Las almadraberas han visto anclado su tope de capturas en 657 toneladas. Foto: Cedida Borja Benjumeda
Las almadraberas han visto anclado su tope de capturas en 657 toneladas. Foto: Cedida Borja Benjumeda
Las almadraberas han visto anclado su tope de capturas en 657 toneladas. Foto: Cedida Borja Benjumeda

Juan Manuel Reina Marqués

El pasado 29 de abril, tras una larga e intensa espera, los almadraberos de Zahara de los Atunes iniciaban una de las liturgias pesqueras más antiguas y espectaculares de cuantas tienen lugar en las costas de los cinco continentes, la levantá del atún. Como viene ocurriendo desde milenios atrás, las manos, agrietadas y experimentadas, de los pescadores de La Janda despertaban del acostumbrado letargo invernal y se fundían con las redes para, tras una intensa lucha, levar los primeros 60 atunes de una campaña que, para desgracia del sector y como viene ocurriendo desde 2007, vuelve a estar marcada por las restricciones de cuotas impuestas por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico, ICCAT.

Con un peso medio aproximado de 200 kilogramos, los primeros ejemplares de atún rojo (Tunnus Thynnus) capturados por la almadraba de Cabo Plata –junto a la de Conil, la de mayor antigüedad- llegaban al puerto barbateño de La Albufera para ser ronqueados y clasificados en las instalaciones de Frialba rumbo, en su gran mayoría, al mercado nipón y, en menor proporción, al nacional y europeo.

De esta manera, el complejo y milenario engranaje almadrabero de la costa gaditana, engrasado desde febrero con la preparación y el calado de las artes en Conil, Barbate, Zahara y Tarifa, se ponía oficialmente en marcha para afrontar unos meses en los que el gigante plateado se convertirá en destacado motor económico, turístico y gastronómico de la zona y, por tanto, en generador de riqueza y empleo -trescientos puestos de trabajo directos y cien indirectos-.

“Sin lugar a dudas”, destacaba Rafael Quirós, alcalde de Barbate, “nos encontramos ante uno de los momentos más importantes del año para el empleo y la economía de la zona, ya que el inicio de la campaña beneficiará de una forma directa a más de medio millar de familias”. Debido al nuevo “no” del organismo regulador internacional al incremento de capturas, las empresas almadraberas de la zona han visto anclado su tope de capturas en 657 toneladas, una cifra a todas luces insuficiente para rentabilizar un negocio que moviliza a un elevado número de trabajadores y sobre el que ya pesa una dilatada situación de supervivencia, víctima de los excesos de otras artes.

Así las cosas, los grupos empresariales pesqueros, es decir la Organización de Productores Pesqueros de Almadraba (OPP), en el que se agrupan las artes de Conil, Zahara y Tarifa, y Petaca Chico –socio de la empresa murciana del ‘magnate’ del atún, Ricardo Fuentes, en Barbate-, se han visto obligados a comprar el total de la cuota de la flota vasca, 459 toneladas.

Con la campaña en plena ebullición, Diego Crespo, presidente de la OPP y representante de una larga estirpe de almadraberos, señala que “la situación del sector sigue sin mejorar y nos vemos obligados a comprar cuota de otros puntos de España para poder hacer viable un negocio que, recordemos, genera cuatrocientos empleos, 300 ligados a la almadraba y otros cien en empresas que, como Frialba, tienen ligada gran parte de su actividad a nuestro sector”.

Crespo, que lamenta la retirada del Observatorio Científico del Atún, “una iniciativa que nos permitía controlar la situación de la especie y prolongar la actividad”, espera que en breve se eleve la cuota de capturas para “garantizar la continuidad de esta arte milenaria”, recordando que, “antes de las limitaciones, levantábamos entre 1.500 y 2.000 toneladas”.

En cuanto al destino del atún salvaje de almadraba, en torno al 70% sigue destinándose al mercado nipón, “si bien es cierto”, apunta Crespo, “cada vez existe una mayor demanda del mercado nacional y europeo, que ha pasado de una cifra insignificante al 25 ó 30 por ciento”. La OPP destinará esta campaña 200 toneladas a la empresa barbateña Gadira, una de las grandes proveedoras del atún salvaje de almadraba.

La llegada de los gigantes plateados a las aguas de La Janda y Tarifa, además de generar la propia actividad almadrabera, es motivadora de otros eventos creadores de riqueza y empleo. Eventos atractivos de naturaleza turística, gastronómica y festiva.

De este modo, en torno al atún y su alto y preciado valor gastronómico –el top para la cocina japonesa- se celebran la Ruta del Atún de Conil, del 9 de mayo al 9 de junio; la Ruta de la Tapa de Zahara, del 13 al 18 de mayo; la Semana Gastronómica del Atún de Barbate, del 21 al 25 de mayo, y la Ruta del Atún de Tarifa, entre mayo y junio. Un atractivo gastronómico y turístico que se mantiene vivo a lo largo de toda la temporada de verano en las cocinas de los cientos de establecimientos hosteleros de la zona, que han convertido al atún en uno de los grandes protagonistas de sus cartas.

Un círculo generador de empleo y riqueza que se completa con la oferta patrimonial y cultural con la que cuenta cada una de las localidades almadraberas, entre las que cabe destacar la recuperada Chanca de Conil, y las iniciativas empresariales que se están iniciando para contemplar en vivo las famosas levantás.

 

La llegada de los gigantes plateados genera riqueza y empleo en la comarca.  Foto: Cedida Borja Benjumeda.
La llegada de los gigantes plateados genera riqueza y empleo en la comarca. Foto: Cedida Borja Benjumeda.

Publicación

Este año una de las grandes novedades es la publicación de la revista especializada Oro Rojo, que nace con el firme compromiso de defender esta milenaria arte de pesca y apoyar a cuantos, desde el mar o en tierra adentro, dedican sus esfuerzos en favor de la almadraba y de su producto estrella, el atún. La revista se adentra en las cocinas de los restaurantes que hacen del atún motivo de culto en sus innumerables propuestas gastronómicas y se acerca a las innumerables fiestas y rutas que se desarrollan en los pueblos de Conil, Barbate, Zahara de los Atunes o Tarifa .

Se comparten las alegrías y los sinsabores de quienes, temporada tras temporada, se adentran en las aguas del litoral gaditano para calar las artes y festejar las levantás.

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