“La nariz hacia abajo, el culo arriba y con paso firme hacia el futuro”

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Trabajando en la redacción del grupo Eudiem. JC Sánchez
Trabajando en la redacción del grupo Eudiem. JC Sánchez
Trabajando en la redacción del grupo Eudiem. JC Sánchez
Trabajando en la redacción del grupo Eudiem. Foto: JC Sánchez

Ben Bradlee, maestro de esta profesión, tenía muy claro todo, la actitud con que siempre hemos de ir por la vida: “La nariz hacia abajo, el culo hacia arriba y con paso firme hacia el futuro”. Bradlee, cuya vida me apasionó siempre, fue director del diario The Washington Post y responsable de la investigación del ‘caso Watergate’. Su fallecimiento dejó un gran hueco pero un enorme ejemplo de dignidad para todos.

Desde el día 29 de enero dejaré de prestar mis servicios como director de publicaciones del Grupo Eudiem, al que llegué hace un año junto a dos personas, Alberto Aparicio Velázquez y José Contreras Sánchez, para afrontar una nueva etapa en EMPRESAS Imparables, bajo la dirección del empresario Ignacio Sánchez Cabanillas. Y tras un año han quedado en las hemerotecas doce números en papel y en internet que han supuesto un gran esfuerzo personal y profesional del que me siento muy orgulloso en estos momentos. Estaba convencido de que 2015 sería un año de cambio. Y así está siendo.

Podría contarles cuantas horas he dedicado a sacar adelante este proyecto, pero eso sería una petulancia por mi parte. Por otra parte no queda otra que trabajar duro cuando uno lo hace en un grupo editorial modesto, pero ambicioso como Eudiem. Ser un periodista senior tiene sus ventajas e inconvenientes, pero lo que no haré nunca es pedir perdón por haber vivido y trabajado arriba y abajo, en este ciclo que tan bien conocen nuestros amigos y familia.

Son momentos en los que el periodismo necesita al viejo periodismo, más que nunca, a profesionales que no tengan miedo. No se crean todo lo que ven escrito, lean mucho, naveguen por las redes sociales, que sobreviven a duras penas de los golpes de los enemigos de la libertad, a veces camuflados bajo rostro amable, falsos solemnes.

Mi despedida no es tal porque pueden seguirme en mi blog (que abrí en 2005), que algunos han intentado siempre silenciar, y también en las crónicas de El Mundo de Andalucía y en toda tribuna donde pueda escribir con libertad sobre lo que interesa. Este año 2015 lo estoy dedicando a escribir, a recopilar tantas y tantas experiencias vividas, disfrutadas y sufridas.

Llegan ahora otros momentos de compromiso, de lucha por los valores que nunca he perdido. Me acuerdo de mi padre mucho cuando las desventuras aprietan. Era un honesto empresario autónomo del taxi que nos inculcó los valores que tanto escasean y molestan a corruptos e indeseables. Un pequeño empresario que agotaba las horas del día para que no faltara de nada en mi casa. Uno de esos pequeños empresarios, de una casta (sí) de andaluces honrados y trabajadores que raras veces son mencionados en los grandes medios. Ellos son la economía real de este país.

No crean que este editorial de despedida tiene trazos de tristeza. Nada de eso. Ha sido una experiencia digna, llena de agobios y emociones, que dará paso si Dios quiere a otras en las que me emplearé a fondo. Habrá quien busque tres pies al gato, explicaciones raras, pero no, es la economía chicos, una decisión empresarial la que origina esta marcha de un proyecto apasionante.

Lo bueno de todo es que llegan tiempos tan duros que estoy completamente convencido que todos vamos a ser necesarios. Porque siempre harán falta periodistas que no tengan miedo, acaso la prudencia justa derivada de los tiempos que corren pero que nunca puede suponer una mordaza. Os dejo mientras voy escuchando a Grand Funk Raiload, un de esos clásicos de cuando veraneaba en la playa de Fuentebravía escuchando la emisora yanki: Some kind of wonderful. Buena suerte a todos, de verdad.

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