Las abejas y la miel cotizan al alza en la Sierra de Cádiz y aspiran a seguir

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Panel de abejas de la empresa, Apícola Granja de Fátima en Ubrique. Panel de abejas de la empresa, Apícola Granja de Fátima en Ubrique. Foto: EI
Panel de abejas de la empresa, Apícola Granja de Fátima en Ubrique. Panel de abejas de la empresa, Apícola Granja de Fátima en Ubrique. Foto: EI
Panel de abejas de la empresa, Apícola Granja de Fátima en Ubrique. Panel de abejas de la empresa, Apícola Granja de Fátima en Ubrique. Foto: EI
Panel de abejas de la empresa, Apícola Granja de Fátima en Ubrique. Panel de abejas de la empresa, Apícola Granja de Fátima en Ubrique. Foto: EI

España, país importador debido a que la mayor parte de la miel que se produce aquí se exporta a otros países

Antonio Ardila

CÁDIZ.- La miel busca su sitio en la Sierra de Cádiz. Eso mismo deben de pensar las industrias que vienen a nuestra comarca buscando ese tan preciado manjar.
En Alemania hay tres grandes empresas que copan practicamente este sector y que se mueven por medio mundo buscando las mejores mieles para comercializarlas con su marca. En nuestra comarca tienen apicultores que le venden la miel a una suerte de unos 4 euros el kilo. Vienen con sus camiones y se la llevan directamente cruzando la frontera y eso a pesar de que España es un país deficitario en este producto.

En España se consume más miel de la que se produce y además con el agravante de que la mayor parte de la miel que se produce se marcha al extrajero, principalmente a Francia, Alemania y Marruecos.
La miel ha estado siempre en nuestra tierra, al principio como producto que servía para adquirir otros productos de primera necesidad y después como negocio para venderla. Las fechas en las que comienza a comercializarse en la Sierra varía según preguntemos a un empresario u otro, pero en lo que todos coinciden es que los primeros vendedores en la Sierra fueron familiares suyos que vieron la oportunidad que les generaba este producto.

Esas familias tienen una tradición asentada a la que se les han unido casi medio centenar de empresas, unas como productores, envasadoras y comercializadoras y otras simplemente como productoras. “El kilo de miel en España se suele pagar sobre los 4 euros mientras que en Francia el precio sube a los 6-7 euros” nos comenta Alfonso Gutierrez, gerente de Puremiel el cual nos emplazaba a gestionar la miel como lo hacen los franceses o alemanes para que se quede más riqueza en el territorio. En este sector, ocurre lo mismo que el sector quesero, no gozan de una denominación de origen que les haga más fuerte frente a otros apicultores puesto que como dice Juan Luis Mateos, gerente de Ecomiel, “la miel de campiña es muy diferente a nuestra miel”.

No obstante, el precio de la miel y los propios intereses que se generan en torno a ella tienen mucho que ver con los beneficios que se generan cada año. El 2013 fue un año muy seco en la zona del Levante y este hecho ha ocasionado que hayan sacado menos miel favoreciendose zonas como Cádiz, Sevilla o Huelva pudiendo vender la miel a granel más cara, “el beneficio del apicultor es el perjuicio del consumidor” relata Tomás Herrero, gerente de Miel El Pinsapar.
Lo cierto es que este año se han producido entre 300 y 400 toneladas de miel y que en palabras de varios apicultores el hecho de estar enclavados entre dos parques naturales como son los de la Sierra de Grazalema y Los Alcornocales nos permitiría disponer de más apicultores dedicándose a este oficio. De hecho, cifran en 60 puestos de trabajo más los que se podrían crear.

Se calcula que la miel producida en la Sierra de Cádiz podría generar mínimo 1,2 millones de euros si toda la miel generada se vendiera a granel.
No obstante, este 2014 ha sido un año atípico debido a que la zona que compite con Cádiz como son la costa malagueña y la zona del levante han tenido un mal año en lo referente a la recogida de miel. Esto ha generanado que los apicultores gaditanos hayan podido vender a un mayor precio su producto.

No obstante, la miel de estos pequeños apicultores tiene un mercado propio local siendo más de la mitad de la producción, las ventas realizadas en la provincia.

La recogida de miel ha bajado en los últimos siete años

Todas las empresas envasadoras apícolas consultadas para la elaboración de esta noticia coinciden en un aspecto: no se compite en la calidad de la miel en la Sierra de Cádiz. La calidad de la miel la tienen puesto que la mayoría de estas empresas  se dedican desde hace muchos años a este oficio y además la miel que recolectan de otros apicultores no envasadores es de la misma calidad.

La clave la cifran en la comercialización de esa miel. Empresas como Puremiel de Prado del Rey han querido destacar y ser referente en temas como el tipo de envasado. Su tarro especial de 350 gramos lo hace inconfundible así como los doce tipos de mieles que vende. Se trata de ofrecer un producto atractivo que llame l a atención no solo por su calidad sino también por la vistosidad. Fruto de ello, este apicultor se ha introducido en el mercado japonés con excelentes resultados, “la intención de mi empresa es encontrar nuevos países que no tengan una saturación tan elevada y que me permita posicionar mi producto” comenta Alfonso Gutierrez, gerente de Puremiel.
“Además de la venta en países como Francia y Alemania ya hemos entrado en Japón, Reino Unido, Estados Unidos y he hecho inmersiones en algunos páises latinoamericanos.

Por otro lado, la empresa El Pinsapar se decantó en su momento por elaborar productos cosméticos, como  las cremas de cara y manos, con la miel. Ninguno de los consultados  por Empresas Imparables tiene problemas para vender su miel.  No obstante, en la comarca malagueña una de las preocupaciones de los apicultores es el descenso de la producción acaecido en los últimos siete años, bajando casi en un 50 por ciento. Han pasando de recoger 25 kilos de miel por colmena al año, a los 12 o 15 kilos. El vicepresidente de la Cooperativa Apícola Abeja y Miel, Fernando De Miguel, achaca este descenso al mayor uso de pesticidas que utilizan en el campo, a las enfermedades de las abejas y a la climatología con pocos días de lluvia. «Las abejas no sacan el mismo rendimiento que hace unos años y la producción va disminuyendo», lamenta De Miguel, quien asegura que las mieles de azahar y romero tienen «mucha demanda pero desgraciadamente la cosecha no es abundante».

En contraposición con esta realidad, en Cádiz, empresas nuevas como Apícola Granja de Fátima en su primer año han producido y envasado cuatro mil kilos consiguiendo vender la miel solo en la zona de la comarca de la Sierra de Cádiz y alrededores.

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