Las aguas siguen bajando turbias para las almadrabas gaditanas

Pese a los enormes esfuerzos realizados en favor de la conservación de la especie, las artes de La Janda y Tarifa viven en un escenario de supervivencia, obligadas a ‘echar las redes’ en otras pesquerías 

0
550

El pasado 29 de abril las almadrabas gaditanas, fieles a su cita con la historia, iniciaban uno de los ritos más arraigados en la memoria colectiva de un litoral, el gaditano, eternamente ligado al sector pesquero, la levantá. Después de un largo y obligado parón, los almadraberos aparcaban por unos instantes las incertidumbres por las que desde hace años navega esta milenaria arte de pesca y acudían al encuentro de los primeros grandes ejemplares de atún rojo procedentes de las frías aguas del Atlántico.

No obstante y a diferencia de lo que cabía esperar tras unos años de duro sacrificio por ‘pecados’ ajenos (artes como el cerco llevaron al atún rojo al borde de la extinción); las almadrabas de Conil (192,2 toneladas), Barbate (211,2), Zahara de los Atunes (198,3) y Tarifa (162,5)iniciaban la campaña con unos casi testimoniales incrementos de cuota captura (un total de 764,3 toneladas, 118 más que en el pasado año) y tras una dura y conflictiva ‘pugna’ por hacerse con las asignaciones de otras pesquerías en busca de su supervivencia y rentabilidad.

Cuotas, las de las pesquerías de Cantabría y País Vasco que finalmente y tras un importante esfuerzo económico cayeron del lado de la almadrabera Petaca Chico (propietaria del arte de Barbate) y de su socio murciano, Ricardo Fuentes, ‘Pescados de Almadraba SA’, garantizándole una cuota de captura total para la presente campaña de 800 toneladas.

Dicha operación, fruto de la tensión que vive el sector desde hace años, estuvo salpicada de polémica, ya que, a diferencia de campañas anteriores, la asignación no estuvo sometida a subasta, lo que provocó la protesta de la otra gran empresa almadrabera de la zona, la OPP-51, que en 2014 sí pudo hacerse con parte de la cuota vasca.

Según señaló Marta Crespo, gerente de la OPP-51, “es inadmisible que la cofradía de Guipuzcoa no haya celebrado la subasta de otros años, asignando su cuota a dedo”.

Unas declaraciones que no hacían sino evidenciar la situación de desasociego en la que se encuentra el sector en su afán de, cuando menos, mantener las artes vivas y, lo que es más importante, los numerosos puestos de trabajo, algo que está en la cuerda floja para los almadraberos de Tarifa, que han demandado 20 toneladas más para no descolgarse del convenio.

Lo cierto es que lo que más indigna a los almadraberos gaditanos es que, además de no ver recompensado su esfuerzo por parte de la ICCAT (organismo internacional que regula la captura del atún rojo), el Ministerio de Agricultura y Pesca siga aumentado el porcentaje del fondo de maniobra de que dispone (este año del 5%) para, lejos de destinarlo a las castigadas, milenarias y respetuosas almadrabas de La Janda y Conil, destinarlas a nuevas pesquerías que nada tienen que ver con la captura del atún rojo.

Dejar respuesta