Los ciudadanos ponen la pelota en el tejado de los partidos políticos

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Juan Manuel Reina
Juan Manuel Reina
Juan Manuel Reina
Juan Manuel Reina

JUAN MANUEL REINA

 

Celebradas las elecciones Andaluzas y Municipales, las formaciones están obligadas a un ejercicio de responsabilidad que no ralentice el desarrollo

Cerramos o, al menos, ponemos el punto y aparte a un tiempo convulso, apasionante, democrático y de cambios auspiciados por una ciudadanía que libremente y desde la responsabilidad ha marcado el rumbo que tanto en Andalucía como en la Diputación Provincial y en las 44 ciudades y pueblos de la provincia quiere que se siga.

Un tiempo, eso sí, que, a diferencia de lo que ha venido ocurriendo hasta la fecha en el escenario regional, precisa ahora de un alto ejercicio de responsabilidad y de diálogo para que, más pronto que tarde, las instituciones puedan acelerar su pulso y poner en marcha, de forma individual y mancomunada, las políticas y actuaciones que deben colocar al conjunto de la provincia en la senda del progreso y, por consiguiente, de la generación de riqueza y empleo.

Flaco favor se harían y nos harían a los ciudadanos los partidos si hicieran uso de la calculadora (las Generales están a la vuelta de la esquina y la tentación es grande) y se entregasen a una larga y arriesgada ‘partida de póker’.

Y es que, tal y como meses atrás apuntara el presidente de la Confederación de Empresarios de Cádiz, Javier Sánchez Rojas, independientemente del dictado legítimo de las urnas, la provincia no puede permitirse el lujo de ralentizar su paso y, menos aún, en tiempos en los que, en cada una de las comarcas, existen proyectos e iniciativas de futuro que no pueden ni deben esperar.

Y eso, pero en sentido contrario, es de lo que están hartos los pueblos almadraberos de la provincia de Cádiz tras años de duro sacrificio y de cuotas asignadas sin tener en cuenta el valor de un arte que, a diferencia del resto, lleva impresa el sello de la sostenibilidad.

No obstante y pese a padecer una campaña más las restricciones de cuota, parece ser que, afortunadamente y tras más de una docena de alegaciones por parte del sector, Europa comienza a entender los valores de este arte y la necesidad de darle el espacio que se merece.

Al menos así se desprende del estudio hecho público recientemente por la Comisión Europea, en el que, sin fisuras, realiza un alegato en favor de las almadrabas gaditanas y aconseja que éstas, como referentes de la sostenibilidad y fundamentales para el estudio permanente de la especie, deben contar con una cuota de captura de 400 toneladas por arte y el respaldo necesario para la referida tarea científica.

Palabras que, obviamente, han alegrado los oídos de los almadraberos, que esperan ahora que estás sean atendidas por el Parlamento Europeo y por un Gobierno central que, hasta la fecha, no ha sabido premiar el esfuerzo de la almadraba y, no menos importante, valorar el peso que este arte tiene para la generación de empleo en una de las zonas más deprimidas de España.

Eso mismo, cumplimiento, es lo que también esperan que se produzca los trabajadores de Navantia, a los que hace unas semanas se les anunció la próxima construcción de cuatro petroleros. Un temor que, obviamente, se enmarca dentro de un convulso clima electoral y que es de esperar que la anunciada firma del contrato despeje lo antes posible.

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