Mujer y trabajo: opiniones

0
628

Políticas para la conciliación

IMG_0511-2MIRIAM ALCONCHEL, Delegada de Igualdad, Salud y Políticas Sociales.

Las administraciones deben apostar por unas políticas públicas que garanticen la conciliación y la corresponsabilidad. Por ello, como delegada territorial de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, pero también como mujer y madre de una niña, me preocupan de manera especial los recortes sociales que el Gobierno del PP está llevando a cabo, y que están minando el estado del bienestar y las políticas de igualdad tan duramente conseguidas en décadas.
Esos recortes repercutirán en toda la sociedad, que está retrocediendo de forma alarmante en materia de derechos sociales, pero afectarán especialmente a las mujeres, que corren el peligro de estar de nuevo relegadas al plano familiar. Y es que, en demasiadas ocasiones, se está utilizando la excusa de la crisis y las políticas de austeridad, para volver a esquemas sociales casi eliminados.

Reforma laboral
Eso es lo que nos estamos encontrando con la reforma laboral, que es especialmente cruenta con la mujer. Con esta reforma las empresas pueden modificar unilateralmente condiciones de trabajo, las jornadas a tiempo parcial se ven muy afectadas, ya que se “permite” hacer horas extra, y establece que estas jornadas tengan un desempleo parcial calculado por horas y no por días, de forma que el porcentaje de la prestación consumido sea equivalente al de reducción de jornada.
Hay que recordar que las mujeres acaparan la mayor parte de las contrataciones a tiempo parcial; por tanto, esta medida va a empobrecer mucho más a las mujeres perceptoras de este tipo de prestación. Y además va a tener efectos en las futuras pensiones.
Creo firmemente que las mujeres tenemos que tomar el papel que nos corresponde y rechazar medidas como esta, que nos siguen asignando atributos de sumisión, sensibilidad, ternura, los cuales, se dice, forman parte de sus características naturales de sexo; sin tener en cuenta nuestra tenacidad, fuerza, inteligencia, valentía, ni muchas otras características necesarias para ejercer liderazgos o desarrollarse plenamente en el mundo público.

Mujeres de pleno derecho

nuria_sanchez_1NURIA SÁNCHEZ, Presidenta AMEP

Voy a empezar esta tribuna de opinión con un gesto muy femenino. Me tiro de los pelos, ellos no lo hacen…, cuando leo en prensa que España ha caído en igualdad al puesto número 20, que las mujeres de la provincia cobran, de media, 5.500 euros menos que los hombres. Y para colmo que Facebook y Apple van a congelar los óvulos de sus empleadas para que retrasen la maternidad y puedan ser más productivas.
Como dicen las Naciones Unidas, la verdadera riqueza de una nación está en su gente y así lo han comprendido los países nórdicos que ocupan los primeros puestos de la lista de igualdad y han sabido contar con las mujeres en el terreno profesional. De hecho, en el caso de Noruega, el 75% de éstas forma parte de su población activa.
Yo tengo superados todos los problemas de corresponsabilidad y conciliación, por dos motivos principales, porque ya he alcanzado la ‘edad madura’ y porque dirijo mi propia empresa. Pero he dejado muchas cosas en el camino para cumplir mis objetivos profesionales. En mis mejores momentos de productividad laboral, como le pasa a todas las mujeres, me encontré que tenía que compatibilizar mi carrera profesional con mi vida personal y mi vida familiar. Y aparecieron las inseguridades, los obstáculos y había que elegir. Lo más triste es que otros eligen por nosotras y de ahí que la ambición profesional de las mujeres vaya descendiendo más de un 60% a medida que avanzan en su carrera profesional. Y este no es un problema exclusivo de las mujeres. Si queremos talento, competitividad y empleo en nuestra sociedad debemos crear un nuevo escenario en las estructuras de las empresas donde se incorporen medidas en favor de la conciliación para todo el personal, hombres y mujeres. Y sobre todo apoyar el potencial de las mujeres y la atención a sus necesidades sociales, para su pleno desarrollo en igualdad. Creo que ya ha llegado la hora de que nos dejen ser mujer en todos los aspectos y que elijamos nuestro propio camino, porque si es verdad que nos tiramos de los pelos y se nos descontrolan las hormonas, también es verdad que tenemos mucho que aportar a la sociedad. ¡Todos y todas ganamos!

Cuestión de justicia y eficacia

IMG_0009J.M. REINA, Periodista

En estos días, en los que la desesperación social ha pasado de ser una simple anécdota en los medios de comunicación para convertirse en una realidad, descarnada y sin límite, en la que se refleja el presente y el futuro de miles, millones, de trabajadores y familias; muchos de los asuntos que creíamos superados u olvidados bajo el manto del ya malherido estado del bienestar se revuelven y parecen azotar las consciencias. Conflictos que, como acertadamente apunta el historiador José Luis Gutiérrez Molina al referirse a los grandes temas pendientes de la Transición (modelo electoral, estructura de Estado, etc.), han permanecido ahí, dormidos, traídos y llevados al capricho de los vientos electoralistas o de la mal llamada actualidad; pero, eso sí, nunca abordados con la profundidad, rotundidad y compromiso que se le presupone a una de las democracias y sociedades más avanzadas de esa Europa en permanente crisis de identidad.
Asuntos no resueltos que, en el caso que nos ocupa, se centran en la mujer, la mujer trabajadora, ésa que, como bien abriga la memoria colectiva, ha sido crucial en la consecución de los grandes derechos, esos que no entienden de género. Luchas y sacrificios que, pese a lo conquistado, no siempre han sido recompensados ni atendidos en condiciones de igualdad, arrastrando hasta nuestros días fisuras en el plano laboral y empresarial que, ahora, cuando el cinturón nos aprieta y ellas se convierten en el único sustento de sus familias, se agravan más si cabe. Obviamente, hablamos de sueldos más bajos pese a desarrollar tareas y ejercer responsabilidades idénticas a las de los hombres y de amplios ‘campos minados’ para abordar labores de liderazgo empresarial para las que, a diario, demuestran estar sobradamente preparadas. Brechas que, sin ningún genero de dudas, provocan un frustrante sangrado de ideas, esfuerzos y capacidades que, más ahora si cabe, no se puede ni debe permitir la sociedad y el sector empresarial.

Igualdad real en las empresas

IMG_0308ELENA MARTÍNEZ, Publicista

Hablar de mujer y trabajo es un tema delicado, máxime en el actual contexto empresarial. Como mujer, me ofenden palabras como las de Mónica Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios, que asegura que prefiere contratar a “una mujer de más de 45 años o de menos de 25, porque como se quede embarazada nos encontramos con el problema”. O que empresas como Facebook y Apple ofrezcan a sus trabajadoras la posibilidad de congelar sus óvulos para poder quedarse embarazadas más adelante y que sean más productivas ahora. Aunque en algo estoy de acuerdo con Oriol: ser madre trabajadora hoy en día sigue siendo un problema. Pero continúa siendo un problema por el enfoque que se le da por parte de muchas empresas y, sobre todo, de la sociedad. Porque muchos empresarios, como Oriol, no quieren asumir el coste que supone el embarazo de una trabajadora, a pesar de los incentivos. Porque se sigue pensando que la tarea de cuidar a los hijos es más de la mujer que del hombre. Porque la mujer sigue teniendo que elegir entre crecer profesionalmente o ser madre. Porque una mujer que alcanza cierta posición empresarial lo sigue haciendo a costa de su familia y además, recibiendo sueldos más bajos. Yo estoy en esa franja de edad que Oriol considera “un problema”, pero, a diferencia de ella, creo que es en este intervalo de tiempo en el que la mujer -al igual que el hombre- se encuentra en su mejor momento profesional, porque aún es joven y sigue trabajando con ganas e ilusión, pero ya ha adquirido la suficiente experiencia para enfrentarse a los problemas que surjan en la empresa día a día y dar soluciones de calidad. La familia nos ayuda a ser más felices y a querer mejorar y eso se traduce en productividad en el trabajo.
Nos queda mucho por conquistar en cuanto a conseguir una igualdad real, donde no se elija a un trabajador por cuestión de su sexo o su edad, sino por su capacidad de trabajo, sus conocimientos y su aportación a la empresa.

Dejar respuesta