Se exige una actitud de excelencia para una oportunidad excepcional

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Juan Manuel Reina

Con la primera decena de proyectos sobre la mesa y conformadas las dos comisiones (Planificación y Seguimiento y Participación) y mesas sectoriales que han de idear, impulsar y tutelar las diferentes iniciativas en un esperanzador y, diría más, decisivo horizonte de cuatro años (2016/2020); la Iniciativa Territorial Integrada (ITI) acaba de soltar amarras de una forma definitiva para abordar una singladura en la que la provincia se juega su futuro. Pero no el más inmediato, el cortoplacista, sino ese otro que marcará la verdadera continuidad del desarrollo y el empleo en una provincia acostumbrada desde hace años a ‘vivir (malvivir) al día’.

Un horizonte para el que, en favor de ese éxito al que todos debemos aspirar, serán decisivos el buen juicio y la mirada estadista de las administraciones y, no menos importante, de los representantes (empresariales, asociativos, etc.) sobre los que, de forma acertada, recaerá (recae ya) gran parte de la responsabilidad para impulsar las diferentes iniciativas que deben reactivar sectores tan dispares y necesarios en la provincia como el aeronáutico-naval, turístico, comercial, hostelero, energético, petroquímico y agroindustrial, entre otros.

Con ello y a diferencia de lo que, para qué engañarse, ocurrió con anteriores iniciativas, cabe esperar/exigir el consiguiente grado de responsabilidad, compromiso y acierto por parte de quienes son ya protagonistas principales de una historia para la que, no lo olvidemos, no habrá segunda parte.

La ITI suelta amarras y se encomienda al acierto de sus protagonistas

Se trata, en definitiva, de esperar/demandar una actitud de excelencia para el desarrollo de una medida de gracia que Europa, no lo olvidemos, vigilará de forma celosa.

Se podría decir que nos encontramos ante la ‘tormenta’ perfecta: una provincia de posibilidades y recursos excepcionales para ponerlas en valor.

A la espera de que en los próximos meses se puedan vislumbrar los primeros frutos de esta herramienta de excepcionalidad, cabe celebrar la inminente concrección de ese contrato que, mediante la fabricación de cinco corbetas para Arabia Saudí, volverá a elevar el contador de las horas de trabajo en las factorías de la Bahía.

Una feliz noticia que ha venido acompañada de esa otra, también positiva, de la próxima incorporación a la construcción de los petroleros Suezmax de los primeros jóvenes (57) que han sido seleccionados para incorporarse a los talleres de acero.

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