Una ‘planta milagro’ que comienza a echar raíces en la comarca

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Una firma de Bornos pionera se lanza a la producción ecológica y a la comercialización del cultivo de aloe vera

La crisis le hizo perder su empleo y le empujó a reinventarse. Entonces, comenzó a estudiar comercio y marketing y a desarrollar su olfato emprendedor. Después de varios cursos y muchas vueltas a la cabeza tuvo claro que la mejor manera de subirse de nuevo al carro del empleo pasaba por el campo. No la tenía todas consigo, “después de ver a mi padre toda la vida trabajando muy duro y sin salvar un solo domingo o festivo de descanso me costó hacerme a la idea”, confiesa.

Sin embargo, buscó hacer algo diferente desde dentro. Su intención era abrir caminos inexplorados, innovar en la senda de lo alternativo. “Con el tiempo abrí los ojos a otros terrenos de la agricultura y comprobé que se está produciendo un cambio generacional con nuevos cultivos”. Comenzó a investigar en esta dirección hasta que se topó y conoció las múltiples propiedades del aloe vera.

Después de estudiar a fondo todas sus posibilidades, decidió apostar fuerte por esta planta, tanto que en 2013 fundó Aloegades.

Tenía la idea, contaba con un legado familiar de 50 años de experiencia y encontró una zona ideal para su cultivo, Las Anderas, a medio camino entre Arcos y Bornos. La finca se ubica en pleno corazón de la comarca, una zona con un suelo franco-arcilloso y arenoso, una temperatura media de 20º y una pluviometría anual de unos 500 mm/año, lo que la convierte en hábitat ideal para desarrollar este cultivo con plenas garantías de obtener una buena materia prima.

El cultivo de aloe vera se asocia a una agricultura sostenible de abonos ecológicos

Todas piezas encajaban y Francisco se lanzó a por ello invirtiendo 12.000 euros y poniendo toda su “ilusión, voluntad y constancia”, los tres mayores activos de la filosofía de su empresa y que aprendió de sus padres. Ahora comienza a ver la luz, aunque la duda razonable sobre los resultados es algo consustancial a este tipo de especies: “este cultivo tiene la peculiaridad de que tarda al menos dos años en hacerse adulta la planta y poder comenzar a recolectar. Por lo tanto, en este caso la incertidumbre y la paciencia van unidas de la mano”.

Actualmente, dedica una hectárea y media a estas labores y posee 8.000 plantas. Esta especie (barbadensis miller) requiere además de cuidados especiales que precisan de la mano del hombre y la alejan de todo aquello que no sea genuinamente natural. “Apostamos por una agricultura sostenible, usando abonos ecológicos y limpieza del terreno mediante escarda manual. La mano de obra es esencial, la limpieza y recolección necesitan del jornalero. Es importante el desarrollo de otros cultivos en nuestra región y apostar por cultivos de calidad que están dando mano de obra nueva en el campo”, destaca el empresario.

Hace tan solo unas semanas, Aloegades ha dado un paso más hacia la producción y comercialización ecológica de esta materia prima lanzando su primer producto al mercado, un jugo puro de aloe vera bebible.

Sin embargo, tiene claro que no se va a parar aquí. “Cuando comencé con el aloe vera – dice-, se fueron abriendo otros abanicos de la agricultura alternativa. Ahora estoy haciendo pruebas con la stevia y sigo interesado en otros cultivos como la quinoa, la moringa etc.”, señala este agricultor de nuevo cuño, que sostiene que “es importante que otros jóvenes se fijen en el campo para emprender nuevos proyectos”. “Juntos seremos más fuerte en este sector”, mantiene.

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