Verano anti-estrés

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foto_victor_pachecoEl entrenador

Víctor Pacheco 

Según los últimos estudios el estrés es la segunda causa de baja laboral en la Unión Europea, afectando anualmente a cuarenta millones de trabajadores y suponiendo para sus países miembros un coste de veinte mil millones de euros al año en gastos sanitarios, sin contar la pérdida de productividad. No en vano es uno de los principales motivos por los que acuden a mí numerosos empresarios y directivos de la provincia.

Por lo tanto, aprovechando que agosto es un mes de vacaciones o donde la carga de trabajo disminuye y sacamos algo más de tiempo para nosotros, te propongo en este artículo un par de medidas probadas, prácticas y sencillas que te puedan servir para entrenarte y ayudarte a regular el estrés.

Primero lo primero y esto es comprender que es el estrés. El estrés no es más que un estado de tensión y nervios que nos provocamos nosotros mismos con nuestras decisiones, juicios y valoraciones de las situaciones externas. Si, repito, nos lo provocamos nosotros mismos.

Por ejemplo, un error muy frecuente cuando planificamos nuestra jornada de trabajo es proponernos hacer más trabajo del que realmente tenemos tiempo disponible y esto nos produce agobio y ansiedad. Tampoco solemos introducir en nuestra planificación un colchón de tiempo para los imprevistos, las interrupciones y los desplazamientos, por lo que cualquier evento de este tipo nos agobia aún más, nos provoca bloqueos y nos hace ser menos eficientes en nuestro trabajo. Conclusión, nuestra planificación no suele ser realista. Exigirnos más no significa que logremos más sino lo contrario. Por lo tanto, una medida correctiva sencilla es planificar tu trabajo “para la calle”, esto es, ser realista con tu carga de trabajo y contemplar un colchón de tiempo para los imprevistos.

Si, si, estoy seguro que me dices que esto lo haces, pero que en la práctica el día a día te rompe los esquemas y te echa el plan a perder, y que por lo tanto el problema está fuera. Pues no, permíteme contradecirte porque aquí es donde esta es la madre del cordero.

Como personas de hábitos funcionamos la mayor parte del día en “piloto automático” y sobre la marcha,con la vorágine diaria tomamos muchas decisiones de forma inconsciente e impulsiva guiadas por nuestras emociones. Por ejemplo aceptamos interrupciones y compromisos innecesarios cuando realmente podíamos haber dicho que “no”. Estas decisiones que tomamos rápidamente sin sopesar son las que nos desvían de nuestro plan para hacer el trabajo de los demás y no el nuestro.

¿Cómo lo solucionamos? Cambiando las decisiones inconscientes e impulsivas por decisiones conscientes y sopesadas. Para ello te propongo que pruebes el reto anti-estrés de 2 semanas. Piensa en los 3 momentos del día de mayor estrés y activa en tu móvil una alarma al menos 10 minutos antes.

Cuando suene la alarma párate un minuto para llevar la atención a tu cuerpo, medir tu nivel de estrés, valorar la situación y rectificar lo que estimes oportuno.

Te aseguro que estos momentos de respiro te permitirán regular tu estrés y ganar claridad para tomar mejores decisiones. Buena suerte.

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