“No volveremos a alcanzar los niveles de actuaciones y empleo anteriores a la crisis”

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Emilio Corbacho, en la sede de la Federación, en Cádiz. Foto: JC Sánchez
Emilio Corbacho, en la sede de la Federación, en Cádiz. Foto: JC Sánchez
Emilio Corbacho, en la sede de la Federación, en Cádiz.
Emilio Corbacho, en la sede de la Federación, en Cádiz.

EMILIO CORBACHO

Presidente de la Federación de Empresarios de la Construcción de Cádiz

J.M.Reina

CÁDIZ.- Sin temor a equivocarnos, se podría decir que es una de las personas que mejor conoce los entresijos de los sectores de la construcción y la promoción inmobiliaria, sus luces y sombras. Desde las entrañas de la Federación de Empresarios de la Construcción de Cádiz, primero como asesor, después como secretario general y ahora como presidente, ha sido testigo de privilegio de esa montaña rusa en la que, desde hace décadas, está inmerso un sector que, recuerda, “empezó su declive en el verano de 2007”.

Ahora, tras más de siete años en una especie de viaje a ninguna parte, con la destrucción de miles de puestos de trabajo y la desaparición de cientos de empresas, Emilio Corbacho, con la cautela y la sabiduría de quien sabe de lo que habla, asegura que “nos encontramos frente a la recuperación cierta” de un sector que precisa de un nuevo enfoque.

¿Qué le ha llevado a embarcarse en este nuevo y complejo reto?
Mejor me gustaría hablar de lo que me provoca esta nueva responsabilidad y, para empezar, diría que siento una enorme gratitud hacia quienes han depositado su confianza en mí tras tantos años de trabajo.
Y, en segundo lugar, supone una inmensa responsabilidad. Un reto en el que sólo cabe dar pasos al frente en un momento en el que constatamos la existencia de una recuperación cierta.

¿De qué tipo de recuperación hablamos?
Obviamente, hablamos de una recuperación lenta y que en modo alguno alcanzará los niveles de antes, algo que, pese a que a algunos pueda sorprender, es hasta bueno.

¿Explíquese?
A nadie se le escapa que durante un período de tiempo de 10 años disfrutamos de tal viento de popa que generó una disfunsión social y sectorial. Fue como estar inmersos en un sprint, con grandes resultados, pero, como se comprobó, corto y sin la estabilidad deseable.
De todo se aprende y uno de esos aprendizajes nos aconseja que debemos apostar por la modalidad de maratón. Ir a menos velocidad, pero, y esto es lo importante, con mayores garantías de futuro y estabilidad.
Habla usted de recuperación y esperanza para el sector, ¿qué le lleva a pensar esto?

Yo sólo me baso en realidades y los datos objetivos indican que se está creando más empleo, que se está consumiendo más cemento y que se está proyectando un mayor número de obras. Además, y en lo que a esperanza se refiere, nos encontramos ante la próxima aprobación de un decreto ley por la sostenibilidad de la construcción en Andalucía que va a ser un espaldarazo para el sector. Una iniciativa de la que, dentro de su comité de dirección, formo parte y que supone una acertada postura de la Junta, con la involucración de la construcción y de las inversoras.

Una apuesta, en definitiva, que viene a reafirmar lo que, desde el sector, venimos apunando desde que comenzará la crisis y que no es otra cosa que de la crisis solo se sale si se tiene en cuenta a la construcción, ya que es clave en un panorama, histórico de Andalucía, en el que existe un sector primario muy disminuido e industrial muy alejado de las grandes cotas de otras zonas.

Emilio Corbacho, en un instante de la entrevista.
Emilio Corbacho, en un instante de la entrevista.

En ese panorama de recuperación del que habla, ¿cuál debe ser la senda de la construcción?
Debe tener dos pilares, uno el que podríamos llamar de grandes infraestructuras y el otro en materia de vivienda.
En cuanto al primero, tenemos que ser realistas y saber que no estamos en el momento económico idóneo para impulsar grandes proyectos. En todo caso, para avanzar en los existentes o ya en cartera (corredor del Mediterráneo, etc.) y, lo que no es menos importante, para centrarnos en su mantenimiento y conservación. Y con esto digo que si no invertimos en, por ejemplo, mantener nuestra gran red de carreteras, en poco tiempo volveremos a la situación en la que hace 20 años se encontraban las vías en Andalucía.
Asimismo, creo que si se puede avanzar en actuaciones menores, pero no menos importantes y, pongo por caso, las necesidades que en materia de agua existen en muchos de nuestros municipios, con depuradoras fuera de uso o sin posibilidad de mantener.

¿Y en materia de vivienda?
Es un hecho que, ni a nivel estatal ni andaluz, existen planes en favor de la construcción de nueva vivienda. Por tanto, el camino a tomar debe ser el de la rehabilitación, ya que existe un parque importante de viviendas con más de 20 años y muy necesitado de actuaciones.

¿En qué deben consistir esos planes de rehabilitación?
Hablamos de un concepto muy amplio, que puede abarcar desde blanquear una fachada a rehabilitar un barrio entero con la instalación de algo tan importante para nuestros mayores como son los ascensores. Actuaciones que, como he dicho, se contemplan en el Plan para la Construcción Sostenible de Andalucía. De todo esto, algo muy importante es que exista un cronograma y un plan de financiación para que no ocurra lo que sucedió con el Plan de Vivienda y Suelo que expiró en 2012. No obstante, ahora parece que sí se va a contar con una línea, sólida, de finaciación, tanto de fondos europeos como propios de la Junta.

¿Cuál han sido sus peticiones de cara al desarrollo de este Plan de Construcción Sostenible?
Nosotros, desde la Federación Andaluza de Empresarios de la Construcción, de la que hasta la fecha he sido secretario general, hemos pedido tres cosas. Primera, que el plan cuente con la referida financiación; dos, que exista un programa de actuaciones en el que se prioricen las mismas y los objetivos a próximo, medio y largo plazo y, por último, que exista una comisión de seguimiento del plan, no con carácter fiscalizador, sino de evaluación real. Y es que no lo que no se evalúa, se devalúa.
Complejo en un año electoral
Ahí vamos, esa es nuestra gran preocupación. Celebramos la implicación de la Administración, pero también sabemos lo que conlleva todo proceso electoral y que, fruto del mismo, sino hay un compromiso serio de los actores políticos, por aquello de los plazos, podemos correr el riesgo de que, como sucedió en 2014, perdamos este nuevo año, en el que los datos macroeconómicos acompañan. Así, si a lo mejor no podemos, por ser excesivo, pedir que no se pare o se vea afectada por los distintos procesos; al menos si pedimos que exista un compromiso por la dinamización para que no perdamos un tiempo que puede ser vital.
Lo cierto es que el panorama en este sentido es complejo, ya que no hablamos sólo de una cita con las urnas sino de varias (Andaluzas y Municipales) que, obviamente y como corresponde en todo estado democrático, vendrán acompañadas de sus tiempos. Periodos en los que el ritmo de trabajo de la Administración bajará de forma susceptible y, como digo, puede afectar a un momento que se antoja clave para el futuro de un sector que poco a poco va recuperando el pulso.

¿Qué papel va a jugar la inversión privada para la recuperación?
Bueno, es obvio que, con lo que ha pasado, la inversión privada, y eso es bueno, va ir con pies de plomo a partir de ahora. Y la pública, permítame, será buena siempre y cuando pague lo contratado, ya que hay que decir que la morosidad de la Administración ha sido incluso peor que la crisis para el sector, ya que muhas empresas han caído debido a no contar con la liquidez comprometida. Y esto de quien debe dar ejemplo es inadmisible.
Es un hecho que si los compromisos de pago que adquiere la Administración con el empresariado no se respetan, ocurre lo que ocurre, que la falta de liquidez y la deuda contraída por adelantado puede ser, como así ha sido, la ruina total.
Esperemos que en estos nuevos tiempos en los que nos encontramos este tipo de actitudes se subsanen y que no tengamos que lamentar más episodios de esta naturaleza que no son buenos para ninguna de las partes y, mucho menos, para el mantenimiento del empleo.

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